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Abstract

Hasta ahora el personaje de Elena de Céspedes, una esclava que llegó a ser cirujano y a casarse con una mujer, ha sido reconocido por su dualidad sexual, de género o de ocupación. Sin embargo, todos esos factores se interrelacionan en la construcción de su realidad transgenéro. El cross-dressing o travestismo, el género fluido, la androginia y la transexualidad fueron elementos esenciales en la construcción de diferentes tipos de redes sociales que le posibilitaron ascender personal, social y profesionalmente, obteniendo así un amplio margen de libertad en la España de finales del siglo XVI.

Precisamente, el gran valor de Elena de Céspedes reside en haber aprovechado las circunstancias más duras de su vida, como los tres encarcelamientos que vivió, para viajar de un género a otro cuando las circunstancias externas lo exigían. Además desde la fluidez de su género y la forma de verse a sí misma, sirve de ejemplo a todos aquellos que en la actualidad buscan en las experiencias históricas, modelos o parámetros culturales a seguir para las comunidades transgénero. No solo desde una perspectiva de la sexualidad, sino a través de experiencias y circunstancias personales, sociales y culturales que no encajan dentro de la hetero-normatividad impuesta, ni ayer, ni hoy.